INSTITUTO JUSTO AROSEMENA

EL POR QUÉ DE NUESTRO NOMBRE

Tomado de un escrito elaborado por profesor Rafael E. Moscote

El escogimiento del nombre para la institución que se inició sin paralelo alguno en las lides académicas de la educación particular, fue sin duda alguna un acierto de parte de sus fundadores, todos ellos profesionales de la educación.

Los fundadores comprendían la función liberadora de la cultura como vehículo que lleva a la tolerancia, al respeto a las ideas ajenas y a la elevación espiritual del individuo y de la colectividad. Por eso, cuidadosamente buscaron el nombre de una figura prestante de la nacionalidad, como se acostumbra hacerlo en todos los países en donde la educación ha echado raíces como instrumento de desarrollo social.

La idea era la de fortalecer el espíritu nacional mediante la influencia de una cultura integral que coincidiera con el ideario permanente de Justo Arosemena, la figura más extraordinaria de la nacionalidad panameña e inspirador del desarrollo integral de la República a partir de la separación de Colombia.

El doctor Justo Arosemena constituye el ejemplo más sobresaliente de lo que significa la educación permanente como la manifestación de la eterna búsqueda del hombre por el conocimiento integral.  Justo Arosemena fue, en efecto, el maestro de los estudios constitucionales, el moralista que enseñó con el ejemplo; el patriota que avizoró la autonomía política del Istmo al sentar las bases del Estado Federal y cuyo ideario educativo giró en torno al conocimiento legítimo de la realidad nacional; de la auto suficiencia del Istmo en cuestiones económicas; en la lealtad con respecto a ciertos principios y a la defensa de la integridad nacional.

Al constituirse el Instituto Justo Arosemena – IJA – sus creadores pensaron que la imagen del doctor Justo Arosemena serviría de estímulo permanente y de inspiración para las jóvenes generaciones.

Para el Instituto Justo Arosemena es una obligación moral reforzar el vínculo que debe existir entre el pensamiento del doctor Justo Arosemena y nuestros propósitos como templo del saber para que la sociedad panameña constate, año tras año, no sólo el valor simbólico sino efectivo de ostentar el nombre de un insigne varón en la estructuración de nuestros principios y valores educativos y en la gestión de esta casa de estudios.